
Estamos asistiendo a la configuración de un nuevo orden internacional que, cuando menos, supone un punto de inflexión en la forma de entender la relación entre países y mercados que surgió tras el fin de la II Guerra Mundial. Si hasta hace unos años se fomentaba el multilateralismo, parece que el mundo se mueve hacia una configuración en bloques en la que priman los acuerdos bilaterales. Además, frente al libre comercio que se ha promovido en las últimas décadas a través de la eliminación de barreras y tasas, resurgen ahora las políticas proteccionistas que se materializan en nuevos aranceles o cupos a las exportaciones de materias primas clave.
Este panorama se ve aún más complicado por factores como la mayor competencia entre Estados Unidos y China; conflictos bélicos como el de Ucrania, que evidencian las debilidades defensivas de la Unión Europea, un bloque que no solo está experimentando un crecimiento económico moderado, sino que también se está quedando atrás en la carrera tecnológica.
Ante los cambios que se están produciendo el escenario internacional cabe preguntarse cómo están reaccionando las empresas españolas con actividad exterior. Y este es el objetivo que persigue el Observatorio sobre la internacionalización de la empresa española, que ha elaborado KPMG junto con Foro de Marcas Renombradas Españolas, el Club de Exportadores e Inversores Españoles, la Asociación Española de Directivos, la Cámara de Comercio de España y CEOE, y con la colaboración de ICEX y DHL y que se ha presentado recientemente.